10.- Alcaraz:Siglos XIV y XV

TEMA  10

UN GRAN AYUNTAMIENTO





ALCARAZ

Una ciudad castellana en los siglos XIV  Y  XV


Alfoz de Alcaraz

Territorio perteneciente a Alcaraz y otros dominios que la rodeaban
El Alfoz de Alcaraz tenía 7.000 habitantes en el s. XV.
En las fortificaciones la guarnición media era de 65 soldados.


UN LUGAR ESTRATEGICO


A un paso de la tierra de moros, situada entre la Sierra y la Mancha y junto a los reinos de Aragón y Murcia, Alcaraz ocupó un lugar importante para las luchas que llevaron a cabo los reyes castellanos contra sus enemigos.

Alcaraz tenía en esa época unas veinte aldeas, que, debido a las "asechanzas de los granadinos, la enemistad con Aragón y la inestabilidad del reino de Murcia", necesitaban ser repobladas y fortificadas.




"El 5 de julio de 1305, Alcaraz otorgaba al castillo de Las Peñas una auténtica carta puebla, autorizando a treinta vecinos a marchar allí para poblarlo, y concediendo a éstos una gran cantidad de privilegios..



... los pobladores se obligaban a defender el lugar y jurar fidelidad al ayuntamiento alcaraceño..."
 
 
 
LA VISITA DE UNA REINA


Una mañana de enero de 1301 un ejército de "4.000 hidalgos a caballo volvieron a hacer brillar las cotas y las espadas en aquellas históricas calles. .." Al frente iba su reina Dª María de Molina. El motivo de tal expedición era el ayudar a la ciudad de Lorca de los ataques del rey aragonés.

Las visitas de los reyes ocasionaban enormes gastos. Había que alimentar a los ejércitos y darles alojamiento. Además, Alcaraz tenía que proporcionar personas para luchar en los ejércitos reales.

El hambre se extendía por todo el reino y las villas y aldeas se despoblaban.

Junto a estos problemas existían otros derivados de las incursiones de los moros por terrenos dei alfoz* alcaraceño. De ahí que la importancia de Alcaraz fuese en aumento.

. . . los belicosos e intranquilos tiempos de la primera mitad del s. XIV hicieron del alcaraceflo un soldado permanente dispuesto ala lucha contra las incursiones enemigas y en constante alerta por mantener el control de su frontera



ALCARAZ RODEADA DE ENEMIGOS

El alfoz de Alcaraz lindaba por el sur y el oeste con los territorios de la Orden de Santiago. Los caballeros santiaguistas mantenían contínuas disputas con el concejo de Alcaraz por apoderarse de las aldeas de esta villa. Los lugares de Balazote y Gorgogí fueron entregados por Fernando IV a los caballeros de Santiago. Los súbditos de la Orden cometían numerosos abusos con las personas y propiedades alcaraceñas.

Por el norte, el marqués de Villena estaba al acecho de poder cobrarse alguna aldea de Alcaraz.

Por si faltaba algo, en la frontera oriental, el adelantado de Murcia, conde de Carrión, esperaba hacerse con el dominio de la aldea de Las Peñas.
 
ALFOZ: distrito con diferentes pueblos que forman una sola jurisdicción.
CARTA PUEBLA: documento en el que se contiene reparto de tierras y derechos que concedían a los nuevos pobladores del sitio o paraje en el que se fundaba un pueblo.
ADELANTADO: gobernador militar y político de una provincia fronteriza en la Edad Media.
 
 
DON PEDRO EL CRUEL Y ALCARAZ



Las luchas entre don Pedro el Cruel y su hermanastro, don Enrique de Trastámara, hijos de Alfonso XI, por la corona de Castilla, también afectaron a la villa de Alcaraz. Don Pedro tenía interés en favorecer a esta villa, lugar desde el cual podría atacar al reino de Murcia, partidario de su hermanastro.

El rey concede privilegios a los vecinos alcaraceños que repoblaron el lugar de Cotillas.

Gracias a su intervención, Alcaraz pudo recuperar el lugar de Villanueva, que había sido vendido al arzobispo de Toledo.

Por todo ello Alcaraz apoyó la causa de este rey frente al Trastámara. Cuando al final vió de qué lado se inclinaba la balanza de la lucha, se cambió de bando y ayudó al bastardo don Enrique.

Durante el reinado de don Pedro el Cruel, Alcaraz padeció, aparte de los problemas de la guerra, una grave crisis económica y demográfica (la peste negra ocasionó gran número de muertes).

"sopo el rey don Enrique como el rey
 don Pedro era en Montiel, pero le dezian
 que quería desviar el camino que primero
troxiera e ir camino de Alcaraz que estaba
 por él, pero no lo sabía cierto"


El primer "favor" de Enrique II a Alcaraz

Enrique II fue conocido con el sobrenombre de "Las Mercedes" por los muchos favores o mercedes que hizo a los nobles. Siguiendo esa política, y quizá en castigo por haber ayudado Alcaraz al rey don Pedro, dió el lugar de Villanueva a la Orden de Santiago.

Mientras tanto, con la excusa de que Alcaraz había traicionado la causa de don Pedro, Las Peñas se rebela contra la villa y al final cae bajo el dominio del conde de Carrión.

PRIVILEGIOS: gracias o prerrogativas concedidas por un superior a alguien y que no gozan los demás. Documento en que consta la concesión de un privilegio.

PESTE NEGRA: enfermedad infecciosa y epidémica que se daba con frecuencia en la Edad Media y que produjo muchas muertes.
 
 
  ALCARAZ EMPIEZA A RECUPERAR
 LAS ALDEAS PERDIDAS


El septiembre de 1380, Juan ordenaba que Villanueva fuese devuelta a los alcaraceños "en descargo del ánima del rey nuestro padre".

Los frailes militares tuvieron que entregar también las aldeas de Balazote, Gorgogí y Peña Horadada.

En el castillo de Las Peñas, la población se había sublevado contra su amo el conde de Carrión y pidió ayuda a Alcaraz. Recuperada dicha aldea, el concejo de Alcaraz otorgó amplios beneficios a Las Peñas con el fín de mantenerla unida a ella.

El final del s. XIV

Agobiada por multitud de problemas económicos y sociales, Alcaraz vió como el monarca era incapaz de enfrentarse a los nobles y como éstos atropellaban los derechos de los alcareños.


EL SIGLO XV, UN SIGLO DE "REVUELTAS"


El s. XV se caracteriza en toda Castilla por la inestabilidad política, la agitación de los nobles y la lucha de los municipios contra nobles y reyes para hacer valer sus derechos y privilegios.

Una contínua guerra civil se extiende por todos los reinos y las ciudades se enfrentan unas a otras en defensa de una u otra causa. Mientras tanto, los moros granadinos se aprovechan de esta situación y lanzan feroces ataques a las tierras fronterizas.

Tanto los nobles como los reyes intentaron ganarse el favor y la ayuda de Alcaraz. Esta se vió envuelta en todas esas intrigas y por defenser sus derechos y privilegios llevó a cabo varias revueltas.



LA NOBLEZA CONTRA ALCARAZ


LOS MANRIQUE

El comendador de Segura y Capitán Mayor de la frontera, don Rodrigo Manrique, acusaba sin cesar a los vecinos de las aldeas de Alcaraz de invadir sus territorios. Así se inician las primeras disputas con los santiaguistas en el s. XV.

Mientras tanto, los moros de Huéscar (Granada) atravesaban la frontera y llegaban hasta las puertas de Alcaraz.

Corría el año 1434, cuando las tropas de Manrique toman la. fortaleza de Huéscar y en gratitud por dicha victoria, el rey cedió al noble las aldeas alcaraceñas de El Pozo (Villapalacios), Cenilla, Matilla, Robredillo (Villarrobledo) y Balazot (Balazote). La pérdida de estos lugares supuso para la economía de Alcaraz un duro golpe al verse privada de pecheros que contribuyesen a la hacienda local. La ciudad padecía las consecuencias del hambre, sequía y las incursiones de los moros.

Más tarde, Manrique se apoderó de Bienservida y Villaverde. Posteriormente recibió las fortalezas de Cotillas y Riópar, permaneciendo los territorios que rodeaban dichas fortalezas bajo dominio de Alcaraz.


Aliado a los moros, a los que antes había combatido, saqueó el lugar de Ayna. La condición que impuso al rey para su devolución fue la de recibir la ciudad de Alcaraz, cosa que no se puso en práctica. En su afán por apoderarse de dicha ciudad, la cercó y ante el fracaso de su objetivo tuvo que retirarse, no sin antes destruir los molinos y ganados alcaraceños.

Riópar, que había vuelto al dominio de Alcaraz, fue conquistada nuevamente por don Pedro Manrique.

... "aunque la tenencia tuvieren algunos caballeros de las fortalezas
de dicha ciudad, que los vasallos y jurisdicción  quedasen para la
dicha ciudad y se entiende para Riópar  e Cotillas"




La compra de un pueblo

En 1468, Pedro Manrique compraba el lugar de Bienservida a Alfonso Torres por 600 maravedís, y el 31 de agosto de 1470 adquiría Villapalacios a cambio de 500 maravedís.

JURISDICCION: derecho sobre territorio o personas. Sometimiento a unas leyes.


MARAVEDÍ: Desde el año 1.172 se establece el maravedí, a imitación de los Dinares Almorávides, como Unidad Básica de Cuenta y dura hasta el reinado de Isabel II (Año 1.854), con la introducción de la peseta y las fraciones decimales del real



EL MARQUES DE VILLENA, UN HOMBRE AMBICIOSO


Juan Pacheco, un hombre ambicioso y amigo de intrigas, consiguió los lugares de El Bonillo, Villanueva, Lezuza y Munera. Para ello se sirvió del Príncipe Enrique, hijo del rey castellano Juan II.

El total de poblaciones perdidas por Alcaraz ascendía a once. Ante esta desesperada situación la ciudad no tiene más remedio que amotinarse para defender su autonomía e integridad. En menos de 30 años los alcaraceños se levantaron en armas una docena de veces.

Al disminuir el número de aldeas también lo hacía, como es lógico, el de los pecheros que tenían que contribuir a sufragar los gastos que tenía el concejo alcaraceño. Al ser menos los contribuyentes y los gastos los mismos, tocaban a más y por lo tanto nadie quería cotizar. El concejo de Las Peñas se negó a pagar la parte proporcional del sueldo del corregidor de Alcaraz, alegando que las exenciones hechas por la ciudad le eximía de ello. Se entabló un pleito, que perdió Alcaraz. Pacheco, que deseaba hacerse con el dominio de Las Peñas, ante esta situación se alegró. El 25 de marzo de 1451, Juan II autorizaba a su hijo a pagar los servicios de Pacheco entregándole Las Peñas. Nuevamente los ciudadanos de Alcaraz se amotinaron y obligaron a Pacheco a devolver Las Peñas.


La palabra de un príncipe


Había transcurrido un año desde que don Enrique, hijo de Juan II y protector del Marqués de Villena, prometiera no enajenar "cosa alguna de la tierra della" cuando rompía su promesa, concediendo a Juan Pacheco, las salinas de Pinilla, CotiIlas y Bogarra. Era el año 1452.

Poco se podía fiar Alcaraz de la "palabra" de aquel príncipe que posteriormente sería rey con el nombre de Enrique IV.

Un "cambio" de la época



El 27 de septiembre de 1470 se otorgaba escritura formal de cambio y cesión, por la que doña Juana de Luna, marquesa de Villena, renunciaba a sus villas de Alcocer, Valdeolivas, Salmerón. . . que integraban la comarca del Infantado, dejando sus fortalezas, jurisdicciones y términos en manos de Enrique IV. A cambio, éste le daba Alcaraz, con todas sus rentas, tierras y castillos...

Alcaraz se ve envuelta, una vez más, en las luchas entre el rey don Enrique IV y su hermano Alfonso. La fidelidad de Alcaraz a don Alfonso era un seguro contra la nobleza, ya que el rey sería el único defensor de los derechos de la ciudad contra los nobles.

Muerto don Alfonso se firma la paz entre Isabel y su también hermano, el rey Enrique IV.

Juan Pacheco, hombre que se "cambió de chaqueta" en multitud de ocasiones, fue nombrado maestre de Santiago y recibió la fortaleza de Alcaraz, pasando a recibir las rentas de dicha ciudad.

Cuando el pueblo de Alcaraz se enteró del cambio de que había sido objeto tomó las armas y cercó el castillo, en manos del Marqués, y con ello tomó partido por los Reyes Católicos, en contra de la Beltraneja, apoyada por los Pacheco.

ALCARAZ: REGALO DE LOS REYES A SUS ESPOSAS


En la edad media existían dos clases de villas: realengo y señorío. Las primeras (entre las que estaba Alcaraz) dependían directamente de la monarquía, mientras que las Eegundas tenían por "señores" a la nobleza. Aquellas eran más libres que éstas, por lo que las villas de señorío intentaban liberarse del dominio de sus señores.

Alcaraz fue el regalo ideal de los reyes a sus esposas o príncipes. Esta situación era extraña, pues de pronto se convertía en villa de señorío siendo de realengo. Desde los primeros Trastámaras las tres reinas consecutivas que ocuparon el trono castellano recibieron el señorío de esta villa.

El rey Juan II donó Alcaraz en 1428 a su hermana Catalina, casada con el infante don Enrique de Aragón. La guerra entre éste y el monarca influyó a favor de Alcaraz y Juan II desligaba a la villa del señorío de su hermana, la convertía en realengo y le otorgaba el título de ciudad.
 
 
LOS LOS REYES CATOLICOS Y ALCARAZ


La fortaleza militar de Alcaraz estaba en poder el marqués de Villena, Diego López Pacheco, eterno enemigo de la población.

En aquellos años una cruel guerra tuvo lugar por el trono de Castilla, Juana La Beltraneja contra su tía Isabel La Católica, hermana de Enrique IV. El marqués apoyaba a La Beltraneja con lo que Alcaraz vió la ocasión de librarse de él tomando partido por los Reyes Católicos, siendo la primera ciudad del reino que se adhirió a su causa.

RECUERDA

Durante el reinado de los reyes de la dinastía Trastámara, Castilla carece de autoridad monárquica, siendo la nobleza la que manejaba el poder a su capricho y antojo.
 
"... los de Alcaraz, deseando salir de la tiránica governación en que estaban, e deseando servir al rey don Fernando e a la reyna doña Isabel, acordaron de enbiar a ellos sus mensajeros secretos, suplicando les mandasen luegoenbiar gente en su ayuda, para que pudiesen tomar la fortaleza de a aquella cibdad e para la poder anparar e defender para su servicio. Lo cual, al Rey e a la Reyna fue muy agradable de oyr. . . e les dixo que él les entendía luego enbiar trepientas lanpas con un buen capitán. . . con lo cual, los mensajeros de Alcaraz se partieron muy alegres e se fueron para su cibdad "
(Crónica de los Reyes Católicos)





Una batalla de aquella época





En el mes de marzo de 1475 los vecinos de Alcaraz tomaron las armas y cercaron la fortaleza, dominada por los hombres del marqués ... El rey envía un ejército de 500 caballeros y 300 peones al mando del maestre de Santiago, así como 500 lanzas. Por su parte el marqués reunió un ejército de 2000 lanzas y 4000 peones. Las tropas reales sitian el castillo, pero son sitiadas a su vez por las del marqués. . . llegan refuerzos reales y la fortaleza es tomada para la corona de los Reyes Católicos.

El día 10 de mayo el alcázar se entregaba "al magnífico señor don Rodrigo Manrique, Maestre de la cavallería de Santiago, y al dicho señor Adelantado Pedro Fajardo, y al Obispo de Avila, que en el cerco de la dicha fortaleza avían estado y estaban al servicio de los dichos señores Reyes".




POBLACIÓN


Como consecuencia de las contínuas guerras, epidemias de peste negra, hambres y malas cosechas, la población decreció durante todo el s. XIV.

La emigración de colonos que van a repoblar el alfoz alcaraceño, junto con la de los moros y judíos que emigraban forzados por los excesivos tributos, contribuyó igualmente a esa disminución de población.

A Alcaraz vinieron maestros tintoreros a trabajar en la industria textil; pero esta inmigración fue de cuantía menor que la emigración.

Fue en el s. XV cuando la población empezó a aumentar lentamente; correspondiendo este aumento a la población cristiana, pues la población mudéjar y judía no se recuperó.


 
CLASES SOCIALES Y TRIBUTOS
 



Los hidalgos y caballeros constituían la clase social más privilegiada de la ciudad. Los reyes necesitaban de la ayuda de los caballeros para sus constantes luchas; de ahí que se favoreciese a esos grupos sociales con la exención de ciertos impuestos.

El estamento de los pecheros era el más numeroso. Unos eran tejedores, tintoreros, herreros, carreteros; otros, labradores que cultivaban las huertas de las afueras de la ciudad. Había comerciantes y obreros de jornal.

Las aljamas de moros y judíos se dedicaban a la artesanía. Huyeron de la ciudad para librarse de pagar ciertos impuestos.
La alta nobleza era poco importante.







PECHERO: obligado apagar tributos
MONEDA FORERA: tributo que de siete en siete años se pagaba al rey en reconocimiento del señorío real,


ALJAMAS: lugar donde vivían moros o judíos.


En 1341, Alfonso XI eximía a los vecinos de Alcaraz que tuviesen caballo de guerra y armas al pago de
pechos, excepto moneda forera  y  hueste .
 
 
 
 
RECUERDA:



Los únicos que pagaban impuestos eran precisamente los no nobles (y por tanto pobres) a los que se daba el nombre de "pecheros" (pecho , impuesto, tributo).


El Caballero




Medios económicos y adiestramiento fueron las grandes barreras que separaban a las capas pobres de la sociedad del acceso a la caballería, única arma que permitía alcanzar posesiones y fortuna. Esos medios debieron ser importantes: se precisaban un caballo, una lanza, una espada, un yelmo;" una cota de malla *y un escudo como mínimo.

El caballero tenía que estar bien adiestrado para poder manejar todo aquello encima de la montura. Las batallas duraban horas y los hombres, con menos de 1,60 cm. de estatura y unos 50 kilos de peso, manejaban lanzas de 4 a 5 metros de longitud y espadas de un metro con una sola mano.

A finales del s. XIII y comienzos de XIV el arnés `sustituye a la facerína, que llegó a contar con 250 piezas, pesaba 50 kilos. El peso que debía soportar el caballo superaba los 120 kilos. El caballero debía contar, pues, con dos caballos y con un escudero que le ayudase en el transporte de las armas y le apoyase en el combate, sobre todo para recuperarse de las caidas.

La educación clásica de un caballero se iniciaba a los 7 años, como paje. A los 14 pasaba a la categoría de escudero y generalmente a los 21 recibía la dignidad de caballero.





YELMO: parte de la armadura antigua, que resguardaba la cabeza.
COTA DE MALLA: prenda de protección usada en las batallas.
ARNES: conjunto de armas de acero que se vestían y acomodaban al cuerpo asegurándolas con correas.





AGRICULTURA Y GANADERIA





Durante la Baja Edad Media la agricultura tuvo muy poca importancia en Alcaraz. Las tierras alcaraceñas, malas para el cultivo del cereal, se veían arrasadas por las tropas e incursiones enemigas debido a las constantes guerras y a su situación fronteriza.

El trigo había que comprarlo en los lugares del Campo de Montiel y los arrieros mudéjares que portaban dicha carga a la ciudad eran asaltados por los santiaguistas y "villanos parados y hambrientos".


En las cercanías de la ciudad se cultivaban algunas huertas.

Sin embargo, la ganadería sí que tuvo importancia, favorecida por la necesidad que tenía la corona de competir con Inglaterra, cuyas lanas no eran tan finas como las castellanas.



La mesta  de Alcaraz representaba para el cabildo un importante remanente de beneficios. Había ordenanzas que prohibían roturar nuevas tierras. Las rentas de herbaje y montazgo  eran importantes, pues por sus tierras pasaban las cañadas que desde Cuenca bajaban a los pastos del Campo de Montiel, Sierra Morena y Sierra de Alcaraz. En 1476 cruzaban por el contadero de Villanueva de Alcaraz 140.962 cabezas de ganado.

RENTAS DE HERBAJE: rentas pagadas en concepto de pastos.
CABILDO: hace referencia al ayuntamiento.

MONTAZGO: tributo pagado por el tránsito de ganado por un monte.
MESTA: Sociedad o Junta de Ganaderos que cuidaba de los pastos y de la crianza de sus ganados que vendían para el abastecimiento común.


VIDA COTIDIANA Y COSTUMBRES


Las aldeas estaban formadas por casas de adobes, con techo de ramaje o barro aunque a veces fue de madera. Los pequeñísimos ventanucos estaban cubiertos por lienzo encerado que lo convertía en traslúcido. La pieza principal (única en muchos casos) era la cocina, el hogar, sobre el que había un caldera sujeta al techo por una cadena. . . el humo se escapaba por los resquicios del techo. En algunos casos, junto a la cocina existía un dormitorio ("cella") donde se encontraban las camas hechas de tablas.

Las residencias de los nobles tenían un patio con un pozo en medio. La casa estaba rodeada de una cerca. La techumbre estaba recubierta por tejas. Había un gran refectorio o sala y varias habitaciones, amén de los cobertizos de la bodega, lagar, granero, etc. En algunos casos también comprendía una habitación donde varias cubas para el baño ("baineos") permitían el aseo de los señores.

Los plebeyos vestían un sayo pardo corto, camisa y calzones hasta la rodilla, capa y abarcas. Las mujeres vestían camisa, brial o vestido largo atado a la cintura, sayas y mantos.

Los caballeros vestían una túnica hendida, camisa c:e hilo sujeta a una especie de calzas interiores, traje exterior o "kabsan", capas y mantos, llevaban capucha y calzaban borceguíes altos o"ballugas" y guantes.

La vestimenta de las damas de la nobleza era muy lujosa: camisas de seda, túnica sin mangas, un sayal cerrado largo ceñido por cinturón, manto de seda bordado y forrado de piel, sujeto al hombro por un broche o fíbula. La cabeza iba tocada por los "alfianames", si se trataba de una señora casada, mientras las solteras llevaban el pelo suelto. Los hombres usaban el pelo cortado en melena.



COMERCIO Y ARTESANIA

El s. XIV supuso para el comercio alcaraceño un duro golpe. Las guerras entre la nobleza y la monarquía hicieron que no fuesen respetados los fueros que tenían ciudades como Alcaraz.

Otra gran dificultad con la que tropezaron los intercambios comerciales con las poblaciones de la región fue la existencia de numerosas gabelas y derechos de portazgo . Los mercaderes de Alcaraz iban provistos de documentos para evitar abusos por parte de portazgueros poco comprensivos.

En la ciudad se desarrolló la orfebrería, los trabajos de forja y la fabricación de cuchillería y armas, en la que destacaban los mudéjares. La industria textil llegó a tener gran importancia, lo que hizo que tuviesen que venir maestros tintoreros del reino de Aragón. Existía gran número de molinos y almacenes dedicados a la fabricación del "pastel", una hierba utilizada como colorante.

RECUERDA:


La colección de privilegios y exenciones concedidas a un Municipio se llamaba "fuero" y el más extenso de fines del s. XII, que serviría de modelo para otros, fue el de Cuenca, concedido por Alfonso VIII.


GABELA: tributo.
PORTAZGO: derechos que se pagan por pasar por lugares determinados.





DOCUMENTOS

TEXTO.1


Las Peñas de S. Pedro vuelven de nuevo a la jurisdicción de Alcaraz.

En seguida se redactó el documento que consignaba las nuevas mercedes otorgadas por la villa a sus vasallos y, sellado con las dos tablas del sello del Concejo, fue entregado a los representantes de Las Peñas de San Pedro. El mismo día 28, Alcaraz, habida cuenta de la esterilidad de la tierra de Castilla y de la necesidad de mantenerlo poblado y defendido, autorizaba a sus pobladores a cobrar los derechos de borras y asaduras de todos los ganados forasteros que atravesaran su término. Dado lo estratégico de la situación de éste, atravesado por varias cañadillas y veredas pecuarias, las susodichas rentas representaban un buen remanente de ingresos; monopolio exclusivo hasta entonces del ayuntamiento alcaraceño.

Los moradores de Las Peñas, que se veían libres de cualquier intromisión feudal en su gobierno y administración, disponían a su completo albedrío de un territorio relativamente dilatado y gozaban de todos los derechos y rentas señoriales por dispensa de Alcaraz; tenían motivos para estar satisfechos por su nueva situación. Los privilegios de Alcaraz y de los monarcas sucesivos habían acumulado sobre ellos tantas mercedes que ni siquiera los mismos alcaraceños podían gozar de ventajas similares. Además con la renuncia de la villa a efectuar entre ellos sus levas y poner guarnición y alcaide en la fortaleza, la independencia militar era completa. Todo ello permitió que el concejo de Las Peñas, aunque sometido en teoría al de Alcaraz, se comportase de hecho en adelante, como el de un lugar "sobre sí", que sólo una vez al año tenía que recordar su dependencia de la Villa, cuando por San Migual era preciso mandar allí a sus delegados para reafirmar el homenaje. Incluso el rigor de esta ceremonia se suavizó en gran medida a partir de 1382, al contraer los oficiales alcaraceños el compromiso de responder al juramento anual de fidelidad de los pobladores del Castillo con otro no menos solemne de respetar a cambio los privilegios y libertades de que se beneficiaban aquéllos. Así, las formalidades vasalláticas, que podían resultar algo humillantes en cierto modo para los enviados del Castillo, adquirían un matiz de compromiso y pacto, que permitía salvar el orgullo de unos y el derecho de los otros.

Lo ocurrido con el Concejo de Carrión sirvió de ejemplo a Alcaraz, que tenía también presentes los fracasos que sus tropas y las de Chinchilla habían tenido no hacia mucho en sus ataques contra la fortaleza; y sabía que la distancia existente entre ésta y la Villa era demasiado grande como para permitir un control riguroso de sus actividades. Estas fueron, en nuestra opinión, las ideas que de verdad motivaron la complacencia del cabildo alcaraceño para con los revoltosos. Pensando así, prefirieron confiar en la hipotética lealtad que se les juraba y dejar el Castillo en manos de sus habitantes, aumentando aún sus privilegios con el fin de mantenerlos contentos y afectos a su señorío. Al fin y al cabo, la villa llevaba mucho tiempo sin disfrutar, a la fuerza, de sus derechos señoriales, por lo que no le costaba ahora demasiado otorgarlos graciosamente. La graciabilidad alcaraceña fue, pues, fruto de una visión realista de las posibilidades y fuerzas con que contaba la metrópoli, que prefirió conservar a sus vasallos, aunque poco sujetos y bajo un estatuto semi-autónomo, antes que perderlos en un nuevo levantamiento, por culpa de un control demasiado riguroso.

PRETEL MARIN, Apuntes para la historia medieval del Castillo de Peñas de S. Pedro. Albacete 1979. págs.: 49-50


TEXTO.2

Economía del Concejo de Alcaraz en el s. XIV-XV

Un visión general de la economía alcaraceña en los siglos XIV y XV nos ofrece una panorámica desoladora. Las fuentes de riqueza son siempre insuficientes y no pueden enjugar, salvo en raras ocasiones, el déficit crónico que el erario municipal arrastra invariablemente de una década para otra. Los tributos; los pleitos contra la nobleza, los recaudadores reales, o las aldeas y villas que pretenden emanciparse; los gastos militares y las pérdidas causadas por guerras y calamidades caraterísticas de la época, vienen a superponerse a la deuda existente, dejando sin fondos al cabildo. Habitualmente, éste recurre entonces a imponer empréstitos forzosos, derramas y repartimientos constantes entre los ciudadanos y/os vecinos de los lugares del término, que abrumen a la población y fomentan tensiones y descontento.


El malestar económico, unido a las arbitrariedades que la Monarquía comete continua e inconscientemente, y a las presiones de la nobleza, provocaba a menudo situaciones difíciles, que unas veces, las menos, son reconocidas y salvadas por la Corona, y otras, en cambio, llevan al motín urbano, solución ésta a la que el vecindario recurre cada vez con mayor frecuencia. He aquí otro rasgo característico de la historia bajamedieval de Alcaraz, una ciudad cuyos vecinos fueron siempre celosos defensores de su autonomía, sus fueros y sus usos tradicionales, hasta el punto de protagonizar abundantes algaradas e insurrecciones de diversa consideración, nada infrecuentes, por otra parte, en la Castilla de la época.

Como consecuencia inmediata de la decadencia política de Alcaraz, evidenciada claramente en la pérdida de términos y aldeas por el concejo, la ciudad estuvo varias veces a punto de caer en manos de Rodrigo Manrique o Juan Pacheco. En los primeros años setenta del siglo XV, cualquier observador hubiera podido predecir que, irremediablemente, caminaba hacia su integración en el Marquesado de Vil/ena. Sin embargo, la sublevación de 1.475 puso fin a la dominación del Marqués sobre la población y precipitó la guerra civil, dando pie al triunfo de los Reyes Católicos y a la derrota del bando nobiliario acaudillado por Diego López Pacheco y su protegida, Juana la Be/traneja. Este hecho cambió por completo el panorama, disipando los negros nubarrones que se cernían sobre el futuro de la ciudad.

Por una vez, Alcaraz apostó, al apoyar a Isabel y Fernando, por el bando acertado. En lugar de represalias, como en otras ocasiones, sus vecinos obtuvieron, a cambio de aquella acción, todos los privilegios, ventajas y honores que quisieron pedir a los Monarcas. Respaldados por ellos, y tras una dura campaña, reconquistaron su propio alcázar; expulsaron a las fuerzas del Marqués de las villas y lugares que éste usurpaba en el término, anexionándolas a los dominios concejiles; se apropiaron de todas las rentas y bienes que el enemigo y sus seguidores poseían en aquellas poblaciones y en la misma capital; y consiguieron una total autonomía política y económica; establecieron un nuevo sistema, más representativo, de elección y gestión en los oficios municipales, y se enfrentaron gallardamente con don Pedro Manrique, capitán de los ejércitos reales, para impedir que llevara a cabo sus planes de sustituir al vencido señor de Villena en el papel de principal poder hegemónico de la comarca.

Tras obtener de los Reyes la confirmación de los mayores y mejores privilegios que sus moradores habían disfrutado en los tiempos pasados, influencia hasta el Campo de Montiel, a través de la creación de una nueva provincia de la Hermandad, de la cual se erigió en cabeza y capital. Por otra parte, sus éxitos militares le proporcionaron la oportunidad de reforzar los vínculos que ligaban a su cabildo las aldeas y lugares del término, sometiendo a los pequeños concejos rurales a un estatuto autoritario que sólo excepcionalmente reconocía algunas pequeñas libertades y los obligaba, en cambio, a seguir las directrices marcadas por los oficiales de la ciudad y a colaborar con ésta económicamente hasta extremos más que abusivos.

En resumen, Alcaraz quiso acaparar, tras su triunfo, todas las ventajas que los nuevos tiempos traían consigo, pero sin renunciar por ello a los beneficios heredados de una situación anterior injusta y periclitada ya.

PRETEL MARIN. Una ciudad castellana en los siglos XIV-XV. (Alcaraz 1300-1475). Albacete 1978.
 
TEXTO.3



Revueltas urbanas. S. XV.


Revueltas, sublevaciones, proclamas de los nobles, alteraciones del orden, rumores confusos sembrados por los partidarios de unos y otros, lucha abierta de bando y parcialidades; todas estas manifestaciones tienen el clima de inquietud política que se respiraba en la época. Estos son los factores que contribuyen a dar a los cincuenta años centrales del siglo XV un aspecto abigarrado, revuelto, peltórico de acontecimientos y cambios cotidianos, que hacen atrayente y ameno su estudio. No pasa año sin un suceso de importancia, ni casi día en que no se den cientos de historias anecdóticas memorables, a lo largo y ancho de la geografía castellana, convertida en un avispero de  pasiones e intrigas, donde las ciudades asisten a la pugna entablada entre una nobleza indisciplinada y ambiciosa y la monarquía decadente de los últimos Trastámara.


Los reyes son utilizados, depuestos o eliminados por la nobleza, y las sátiras más burdas, favorecidas por la corrupción imperante en las altas esferas del poder, los toman como blanco, progando a los cuatro vientos sus secretos y debilidades más íntimos. Ruedan las cabezas de los favoritos, y los más altos caballeros del Reino caen en desgracia, derribados por sucios lazos de mentiras y conspiraciones. Mientras, el país se divide y se enfrenta en una casi contínua guerra civil, en la que muchas ciudades se ven forzadas a participar en pro de una u otra causa, en tanto que los moros granadinos aprovechan la desunión de sus enemigos para fortificar sus posiciones y se atreven incluso a lanzar devastadoras expediciones por las regiones fronterizas, ayudados casi siempre por los enemigos de Castilla o por algún noble que, descontento de su soberano, pacta contra él una alianza ocasional, con el propósito de defenderse de las tropas reales y sembrar la inquietud en el sector por él controlado, consiguiendo, al tiempo, sustanciosas ganancias con la práctica de un remunerador bandolerismo, más o menos encubierto.


Los concejos eran, potencialmente, la mayor fuerza política del país en aquella época. Nada tiene de extraño, por lo tanto, que la nobleza busque su control y su manejo, como forma de compensar el insuficiente poder que les deparaban sus propios señoríos. En este ambiente, propicio caldo de cultivo para inquietudes y suspicacias, es completamente normal que la vida de Alcaraz se viera turbada, quizá con más frecuencia que la de otras ciudades, por multitud de sediciones y alborotos.


La estratégica posición geográfica, no lejos de las fronteras granadina y aragonesa, y al borde de los inquietos territorios del Marquesado de Villena y Reino de Murcia; la importancia militar de sus tropas y fortificaciones, sumadas a las existentes en las villas sujetas a su juridicción, la hicieron presa codiciada de los nobles comarcanos, entre los que se encontraban algunos de los más influyen tes y ambiciosos conspiradores de Castilla. Primero don Enrique de Aragón, más tarde los marqueses de Villena y los condes de Paredes, señores de una amplia comarca al sur del término alcaraceño, intentaron dominarla. Alonso Fajardo y sus parciales atacaron sus tierras aliados a los moros, y quizá el valeroso Condestable Miguel Lucas de Iranzo se sintió tentado de apoderarse de ella para asegurar una mejor defensa de sus posesiones andaluzas.


Contra todos ellos, y contra la debilidad de Enrique IV, manejado siempre por los magnates, hubieron de defender la burguesía y el común de Alcaraz su independencia y su derecho a permanecer dentro de los dominios de la Corona. Y lucharon los alcaraceños con tesón; rechazaron unánimes la presencia nobiliaria que, contra sus intereses y los de la Corona, quisieron imponerles los grandes y el propio Monarca; y en defensa de sus instituciones y costumbres padecieron asedios, presiones, amenazas y tormentos; perdieron aldeas y vasallos, ganados y dinero; y participaron en la guerra civil y en las contiendas nobiliarias más ajenas a sus intereses, buscando en vano un rey que se hiciera eco de sus ansias de independencia y los liberase del acoso de la nobleza de los contornos.


Naturalmente, con tantos inconvenientes en contra, la defensa de la autonomía alcaraceña no pudo estar exenta de violencia. Con una curiosa regularidad, la ciudad se vió conmovida por sucesivos estallidos de descontento, provocados unas veces por sus circunstancias geopolíticas, y otras por las desdichadas consecuencias económicas de éstas. En los poco más de treinta años que van desde el alzamiento de 1439 hasta el complejo fenómeno revolucionario de 1475, los habitantes de Alcaraz se alborotaron, al menos, en una docena de ocasiones, que hayamos podido comprobar, y es muy posible que en algunas más, si tenemos enn cuenta que casi la mitad de estos años nos son desconocidos por falta de documentación. A veces, estas acciones degeneraron en motines de alarmante importancia.



El Maestre Juan Pacheco, pronto se hizo  cargo de la población y ocupó la fortaleza, sin embargo, en 1471, los alcaraceños se rebelaron contra él, llamando en su auxilio a don Pedro Manrique, en un fracasado intento de recobrar su libertad, último de los dolorosos espasmos que precedieron al nacimiento de la gran sublevación de 1475. .


Destacado ya con suficiente amplitud este magnífico afán alcaraceño por la consecuencia de su independencia, que se revela, ccon mucha, como el más interesante de los aspectos tocados en esta parte, se hace preciso citar en la presente introducción otros que, por estar tratados con menor amplitud, quedan relegados a un segundo plano. Entre ellos, consideramos de importancia fundamental los varios epígrafes dedicados al análisis de la crisis económica provocada en Alcaraz por causas tales como la decadencia de la actividad mercantil, la pérdida de lugares y aldeas antiguamente adscritas a su jurisdicción, o el embargo de los propios municipales por la infanta doña Catalina, el rey Juan /I y el príncipe de Asturias don Enrique. También son dignos de atención los que se refieren a las relaciones de Murcia con Alcaraz, y a la repercusión en ésta de la pugna entablada en el Reino del Segura entre los dos primos Fajardo, el Adelantado y el alcaide de Lorca; así como el que va dedicado al estudio del imponente dispositivo de defensa preparado por el concejo frente a las infiltraciones guerreras de los granadinos en 1455 y 1456.
PRETEL MARIN. Una ciudad castellana. . .



ACTIVIDADES


1º.¿ Por qué Alcaraz ocupaba un lugar importante ?
2º. ¿ Cuáles eran las razones que llevaron a Alcaraz a repoblar sus aldeas ?
3º. ¿ Por qué los alcaraceños eran soldados permanentemente?
4º. ¿ Qué gastos ocasionaban las visitas de los reyes con sus ejércitos ?
5º. ¿ Quiénes hacían incursiones por el territorio alcaraceño ?
6º. Busca en el mapa de la provincia de Albacete los pueblos que pertenecían al alfoz de Alcaraz.( Cotillas, Villaverde, Bienservida, Riópar, Villapalacios, Reolid, Vianos, Paterna de Madera,  Bogarra, Ayna, Peñas de S. Pedro, Povedilla,Masegoso, Robledo, Viveros, Ballestero, El Bonillo, Lezuza, Barrax, Balazote, San Pedro, Villarrobledo, Munera......)  Reprodúcelo en tu cuaderno. Pon nombres y colorea el territorio uniendo estas localidades.
7º. Busca en un libro de historia o en internet lo referente a las luchas fraticidas entre los hijos de Alfonso XI. Haz una pequeña redacción de ello.
8º. Busca en el mapa de la provincia de Albacete los pueblos que pertenecían al alfoz de Alcaraz y fueron entregados o conquistados por R. Manrique. Reprodúcelo en tu cuaderno.
9º. ¿ Podrías explicar por qué el rey tenía que hacer favores a los nobles ?
10.Escribe en pocas lineas el comentario que te merece la noticia: "compra de un pueblo"
11. El maravedí era una moneda de aquella época. Busca el nombre de otras monedas medievales. Copia sus imágenes con Google.
12. En algunos pueblos de la actividad 6º hubo fortalezas y castillos. Busca en internet y copia algunas fotos. Ponles su nombre.
13. ¿ Qué era una villa de realengo y en qué se diferenciaba de la de señorio?
14.¿ Qué rey otorgó el título de ciudad a Alcaraz?
15. Consultay haces un pequeño resumen sobre: "El enfrentamiento de Juana La Beltraneja e Isabel La Católica"
16.En el apartado "Los Reyes Católicos y Alcaraz", ¿a qué "tiránica governación" se refieren los de Alcaraz ?
17. Cita las causas de la disminución de población de Alcaraz en el s.XIV.
18.¿ Por qué disminuyó la población mudéjar y judía ?
19. Busca en Wikipedia, Google o un libro de historia: "La Peste Negra" , referido a la Edad Media. Haces un sencillo trabajo  de las consecuencias de esta pandemia.

20.


Explica sobre qué clase social recaían los mayores impuestos, quiénes estaban exentos de pagarlos y por qué.

21. ¿Qué inconvenientes presentaba la agricultura en Alcaraz?
22.En la Edad Media española tuvo gran importancia la ganadería lanar trashumante, que gozaba de gran número de privilegios. Haz un informe sencillo sobre la Mesta y las cañadas de la Mesta.
23. ¿Qué diferencia había entre la vestimenta de la nobleza y la de los plebeyos? Puedes buscar alguna imagen en Google y copiarla.
24.Las Ferias y Mercados en la Edad Media alcanzaron gran importancia. Elabora un informe sobre  ello. Busca en Wikipedia, Google o un libro de historia